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Fertilización in Vitro (FIV) Clásica

Esta es la técnica generalmente más utilizada, porque atiende a un gran número de problemas de infertilidad, especialmente aquellos relacionados a los factores femeninos. Conocido como "bebé-de-probeta" es la técnica con la cual conseguimos excelentes índices de exito, con absoluta seguridad en todo el proceso. El procedimiento es realizado en cuatro fases. En la primera, hacemos la estimulación ovariana con la hormona folículo-estimulante (FSH). El objetivo es estimular el crecimiento del mayor número posible de óvulos, porque así aumentan las probabilidades para fertilización y embarazo. En la segunda fase, otra hormona, llamada gonadotrofina corionica humana (hCG) es utilizada para estimular la madurez de los óvulos. Cuando alcanzan el desarrollo ideal, estos óvulos son aspirados de los ovarios y entonces son identificados y seleccionados para que sean unidos con los espermatozoides (fase 3) - en un recipiente especial (que en la práctica no es una probeta) - para la formación de embriones (fase 4). Después de formados, los embriones serán colocados en una estufa, cuyas condiciones ambientales son similares a las de la tuba uterina, en general por 48 a 72 horas, hasta que sean formados los blastocistos (embriones con ocho o más células). Cuando estén maduros, aquellos que presenten mejores índices de calidad serán transferidos para el útero materno, que a este punto estará preparado para recibirlos.