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Fertilización in Vitro (FIV) ICSI
ICSI es la sigla de intra citoplasmatic sperm injection. El espermatozoide es introducido en el óvulo maduro, por intermedio de una inyección microscópica. Esta técnica se volvió el segundo hito en la historia de la ciencia de la Reproducción Humana Asistida, después del nacimiento de Louise Brown, el primer bebé nacido con la utilización de la FIV. Es un perfeccionamiento tecnológico de la micro manipulación de gametos, lo que es semejante a la introducción de un objeto dentro de un huevo de gallina, sin romperle la cáscara. La micro aguja que inmoviliza e introduce el espermatozoide en el citoplasma ocular tiene una espesura interna de 6 micrones. El procedimiento es realizado por profesionales especialmente entrenados y todo es hecho por control remoto, en menos de un minuto. El advenimiento de la ICSI trajo también avances científicos fantásticos para la ciencia de la reproducción y para la ciencia en general. Técnicas de colecta de espermatozoides directamente del testículo y del epidídimo, para sujetar y capacitar los gametos prácticamente inmóviles o mismo inmaduros, pudieron ser viabilizadas después de la ICSI. Esta es la técnica utilizada especialmente en los casos de infertilidad masculina, cuando la producción de espermatozoides es pequeña, rara o prácticamente nula. Con la ICSI, el factor masculino de infertilidad pasó, prácticamente, a no existir. Una vez fertilizado el óvulo por medio de la inyección de espermatozoide y formado el embrión, el procedimiento es el mismo da FIV. Los riesgos que involucran la ICSI son mínimos, porque las parejas que serán sometidas al procedimiento son incentivadas a hacer pruebas para la detección de enfermedades genéticas, como la fibrosis cística.

